martes, 22 de mayo de 2018

ENSAYO. JUAN MANUEL HERNANDEZ PACHECO


ESCUELA: Centro de Bachillerato Tecnológico industrial y de servicios No 86

ALUMNO: Hernández Pacheco Juan Manuel

PROFESOR: Maricela Cruz Ochoa

ASIGNATURA: Lectura Expresión Oral y Escrita

SEMESTRE: 2 do

GRUPO: “J”

TRABAJO: Ensayo


FEBRERO 2018-JUNIO 2018




ENSAYO

Es un comportamiento deliberado, que provoca, o puede provocar, daños físicos o psicológicos a otros seres, y se asocia, aunque no necesariamente, con la agresión física, ya que también puede ser psicológica o emocional, a través de amenazas u ofensas. Algunas formas de violencia son sancionadas por la ley o por la sociedad, otras son crímenes. Distintas sociedades aplican diversos estándares en cuanto a las formas de violencia que son o no son aceptadas. Por norma general, se considera violenta a la persona irrazonable, que se niega a dialogar y se obstina en actuar pese a quien pese, y caiga quien caiga.
Años atrás, la violencia era vista como un problema privado. El hacerlo público de algún modo era inadecuado, incluso inaceptable para una sociedad que se escudaba en su pensamiento conservador. Era común que las víctimas sufrieran en silencio, ya sea por casos de abuso que involucraban a sus parejas o a extraños. Mientras que los que sí denunciaban estas situaciones eran vistas mal y nunca encontraban una respuesta empática. Esto duró demasiado tiempo, y aún se percibe una realidad que se resiste a cambiar por completo.
Los roles masculinos y femeninos que se aceptaban por tradición han experimentado una transformación significativa en las últimas décadas. En la Unión Europea, por ejemplo, se puede ver a una mayor cantidad de personas que llevan sus vidas de una manera independiente. Se dan los gustos que desean por sus propios medios y ocupan posiciones en diferentes sectores de la sociedad. En gran parte esto se debe a que los derechos humanos han dejado de ser incorrectamente delimitados por el género.
A pesar de todo esto, siguen existiendo casos de violencia. Se calcula que dos tercios de la población ha sufrido de maltrato físico o de abusos sexuales en alguna etapa de sus vidas. Esto es alarmante y moralmente injustificable. Pues es producto de una sociedad machista que enaltece al hombre por sobre todo, motivando un accionar condenable que muchas veces es aprobado por figuras públicas. Algo que no solo afecta a los niños y jóvenes de estos tiempos, sino que tendrá un efecto dominó en las futuras generaciones.


No se trata de un problema aislado que solamente involucra a un grupo minoritario, al contrario, estamos hablando de la mitad de la población mundial. Razón suficiente para que las naciones redoblen sus esfuerzos en búsqueda de una solución.
Entre las medidas que se pueden llevar a cabo se encuentra una reestructuración de las leyes de los países más afectados. Los victimarios deberían recibir todo el peso del sistema, siendo castigados de una manera exponencial para servir de ejemplo. Otra forma consiste en la capacitación de la policía, que muchas veces muestra una actitud ignorante sobre el tema.
La necesidad de cambiar esta realidad es irrefutable. Se tiene que promover el debate público y dejar de lado los tabúes que existen a su alrededor. Los hombres, que en la mayoría de circunstancias son los causantes de las agresiones, acosos y otras actitudes despreciables, deben cambiar su mentalidad y entender que nada justifica la violencia.

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