“Unidad de Educación Media Superior Tecnológica Industrial y
de Servicios”
Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios
No.86
General Francisco Villa
Técnico en Producción Industrial de Alimentos
Estudiante: Erandi Castillo Gallardo
Segundo semestre grupo “J”
Docente: Maricela Cruz Ochoa
Educación
a la no violencia
La educación para la paz no es una opción más sino una
necesidad que toda institución educativa debe asumir. Los principios para una
convivencia pacífica entre pueblos y grupos sociales se han convertido en un
imperativo legal. Ahora se trata de conseguir que el derecho formal de la paz
se convierta en un derecho real.
Educar para la paz es una forma de educar en valores. La
educación para la paz lleva implícitos otros valores como: justicia,
democracia, solidaridad, tolerancia, convivencia, respeto, cooperación,
autonomía, racionalidad, amor a la verdad... La educación en valores es un
factor importantísimo para conseguir la calidad que propone nuestro sistema
educativo.
Podemos realizar una breve retrospectiva histórica,
recordando que la educación para la paz se inicia con el movimiento de la
Escuela Nueva, recibe el apoyo institucional de la UNESCO, se enriquece con el
ideal de no-violencia y continúa su andadura a través de la Investigación para
la Paz y el Desarrollo. Superada la clásica oposición paz contra guerra,
actualmente se propone la paz como antítesis de la violencia, la llamada paz
positiva. Este aspecto encuentra su mejor marco de actuación pedagógica dentro
del modelo socio cognitivista de Vigotsky (1979).
La moderna educación para la paz asume creativamente el
conflicto como un proceso natural y consustancial a la existencia humana. La
educación para la paz ayuda a la persona a desvelar críticamente la realidad compleja
y conflictiva para poder situarse en ella y actuar en consecuencia. Educar para
la paz es invitar a actuar en el microcosmos escolar y en el macro nivel de las
estructuras sociales. Los componentes de la educación para la paz son: la
comprensión internacional, los derechos humanos, el mundo multicultural, el
desarme, el desarrollo, el conflicto...
Las reformas educativas insisten en la necesidad de una
educación para la ciudadanía y los valores en general. Todas estas buenas
intenciones deben concretarse en disposiciones legales positivas. Por ejemplo,
en el Estado Español, la ley orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación
(Boletín Oficial del Estado, n.º 106, de 4 de mayo de 2006) establece que los
alumnos de Enseñanza Primaria estudiarán "Educación para la ciudadanía y
los derechos humanos", que en 4.º de Enseñanza Secundaria Obligatoria se
estudiará "Educación Ético-Cívica, y que en Bachillerato se impartirán
enseñanzas sobre "Filosofía y Ciudadanía". Confiamos en que esta ley
y sus inminentes desarrollos curriculares sirvan para impulsar una convivencia
pacífica y enriquecedora de todos los ciudadanos. La enseñanza de contenidos
específicos debe estar unida a la formación de hábitos y habilidades sociales,
desarrollando programas adaptados a las diferentes situaciones.
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